domingo, 27 de febrero de 2011

El Decamerón: prohíbase su lectura a adultos menores de edad.


El efecto: Me habían dicho que es muy importante leer obras de literatura universal, lo acabo de entender por el efecto que ha causado en mi la lectura del Decamerón, del escritor italiano, Giovanni Boccaccio.

La Grandeza universal, en la obra literaria, es juntar la humanidad en una sola y única fotografía donde, todos al verse, logren identificarse e identificar a sus congéneres. El Decamerón es una hermosa panorámica de la especie humana.

Boccaccio en cada relato nos hace sentir, como espectadores, vecinos que han salido a la calle o viajan en bus y se deleitan en oír las charlas ajenas donde se habla de las fallas, astucias y pasiones de los otros en su diario vivir sin tan siquiera imaginar que uno de esos relatos es el nuestro, seguimos escuchando y sabemos que el protagonista no es; el otro, sentimos que el protagonista de los hechos somos nosotros reconocemos los deseos: las argucias, la actuación. Agudizamos el oído para corroborar: no cabe duda, ese otro, es el reflejo de mi vivir.

Continuamos con la lectura y de repente surge la pregunta: ¿en qué nos diferenciamos unos de otros? Y la respuesta se revela; en lo que diferimos, es en lo puramente accidental: en el vestir, el pensar, el creer, el tono de voz, las virtudes, los vicios, las apariencias, etc, el análisis termina cuando percibimos que escribir de poderosos da igual que escribir de gentes humildes, las pasiones, deseos y sentimientos a todos cobija por igual.

El argumento: Siete mujeres y tres hombres huyen de la epidemia de peste que se declaro en Florencia, Italia, en el año de 1348, mientras se aplaca la enfermedad se refugian en un palacio a las afueras de la ciudad. Los protagonista narran cien cuentos, en diez días, en los cuales se matizan todas las escalas sociales: sagacidad de las mujeres para engañar a sus maridos, sacerdotes y monjas encubiertos en sus hábitos dejan ver la flaqueza de la carne, monarcas empleando el poder para poder, picaros burlándose de las jerarquías.

Las diez voces del Decamerón, los diez protagonistas, nos ofrecen cien revelaciones inesperadas de detalle o de conjunto del actuar humano.

La presentación de cada narración, no tiene título, cada cuento es presentado como titular de periódico, es decir, resume los acontecimientos:

Massetto de Lamporecchio, fingiéndose mudo, se hace jardinero de un convento de monjas para poder acostarse con ellas. Jornada tercera, narración I
Fray Rinaldo se acuesta con su comadre. Como los sorprende el marido en la alcoba y le hace creer que estaba exorcizando las lombrices del niño. Jornada séptima, narración III.
Maese Guillermo Rosellón da a comer a su esposa el corazón de su amante, maese Guillermo Guardastagno, muerto por él. Cuando ella se entera, se arroja al vacío desde una alta ventana y se mata, siendo enterrada con su amante. Jornada cuarta, narración IX

El sabor: Luego de haber extraído noventa relatos de la carne más cercana al corazón humano y a los clérigos de la iglesia Católica, en los diez últimos cuentos, el sabor que queda en el lector es que en la exploración de las pasiones humanas, en sus avances, sus repliegues, sus torsiones, sus audacias y sus derrotas, todavía el hombre actúa con altruismo, es capaz de tender la mano a sus congéneres, capaz de llorar, reír y sentir el dolor del otro, de los otros.

El Decamerón fue incluido en la lista de los libros prohibidos por la inquisición y leerlo hoy, es corroborar el por qué de su prohibición: los temas de que habla son noticia, aun hoy, en los periódicos de todo el orbe.

Titulo: El Decamerón

Autor: Giovanni Boccaccio

Editorial: Edicomunicación, s.a., 2001. España, 429 páginas.