viernes, 24 de diciembre de 2010

Matías poseído por Mr Hyde, devora parte de mi zapato


Esta mañana mordido por un cachorro labrador de cuatro meses, de nombre Matías, encontré destrozados uno de mis zapatos y Jekyll & Mr. Hyde del autor Robert Louis Stevenson. El libro llevo la peor parte.
En la calle mientras sentía como se hundía mi pie derecho al caminar, el zapato quedo sin plantilla, me repetí: hoy es navidad.
Recordé la narración del libro y pensé que Matías poseído Mr Hyde deambulo por la sala en la noche y encontró primero el libro y al final, cuando amanecía y le quedaban, como a Drácula, las últimas gotas de energía en sus mandíbulas dio con mi zapato.
En la vida nadie es malo o bueno del todo, como la luna tenemos un lado oscuro, Jekyll estaba presente en el día y Hyde en la noche. Jekyll tenía control de sus actos, a pesar que consumía una pócima que como científico había descubierto. Su equivocación fue consumir cada vez más, hasta que se suicidó.
La reflexión que me permitió Matías es que en la vida a veces uno saca el lado malo que lleva dentro, comete errores y luego busca el lado bueno (Jekyll), para enmendar lo que ha hecho Hyde.
Recomiendo Dr. Jekyll y Mr. Hyde, de Robert Louis Stevenson, es un ejemplo perfecto de la lucha de la gente cada día por ser mejores. El éxito que quiso obtener Jekyll, científico inconforme con la vida, le costó encontrar su lado oscuro. Nadie tiene éxito solo en el trabajo o la vida, debemos tener una red de apoyo para compartir y que nos indiquen cuando fallamos.
Un ¡abrazo!
¡FELIZ NAVIDAD!... Para todos mis amigos.

domingo, 19 de diciembre de 2010

Dos poemas, dos recuerdos



Los encuentros provocan reflexiones, los encuentros inspiran emociones… Dos poemas me ha dictado diciembre y una mujer que volví a ver. ¿Les ha ocurrido?, creería que sí...
Tus ojos en París
Volví… volví a ver tus ojos fijos y serenos, volví, volví a ver tu boca inexpresiva, dejas escapar una sonrisa, o tal vez no, volví a preguntarme que decían tus ojos cuando mirabas a la cámara en París. Volvió a interrogarme tu mirada como lo hacía en la universidad, regreso tu gesto sereno y risueño, ese que siempre has tenido, de 200 fotografías hoy encontradas, en todas posas tus ojos en mí, o tal vez no, quizá solo veo la Torre Eiffel de París y tu solo ves un fotógrafo a quien sonreír.
Soledad
De mi soledad escribo
De mi soledad bebo el minuto inexorable
Que ya se ha ido.
En mi soledad mi refugio
comparto el humo del cigarrillo
y los versos escritos a una mujer.
La consciencia me duele
El corazón palpita y el latido me asalta
Y me obliga a recordar al lado de mi soledad.
Hoy es sábado, ya se ha ido el minuto feliz de ayer
a esta hora.
A lo lejos alguien muere o tal vez vive, la sirena de la ambulancia
se oye triste desde mi ventana.
El murmullo de la calle
El silencio me recuerda la algarabía
de mi habitación.
Una canción y el amor.
La fotografía es de Sofia Santillana, la baje de su facebook